No, no es el título de la última película de
Arnold Schwarzenegger, cuando todo iba estupendamente, con sus tres brotes preciosos y hojas de un verde oscuro, el esqueje de
Ficus panda empieza a dar signos de lo que parece una muerte lenta e inevitable. Sus hojas coriáceas, están blandengues y alguna de sus hojas se ha caído estando verde, eso sin mencionar que uno de los brotes está marchito. Posibles causas que se me ocurren, son dos:
- Exceso de agua: Con lo que sus incipientes y delicadas raíces pueden haberse podrido y los brotes han podido persistir gracias a las reservas del tronco del esqueje. Realmente no ha habido mucho riego, creo que un par de veces desde que lo planté, pero la tierra ha estado húmeda siempre.
- El abono: Hace no mucho tiempo le suministré abono en barritas, pensando que el éxito estaba garantizado pues tenía un aspecto inmejorable y ahora que lo pienso desde entonces el esqueje apenas ha prosperado. Vamos que sigue casi igual, no ha crecido nada.
Y a este fracaso se le puede sumar el de
Acer buergerianum que claramente puedo afirmar ya que ha sido un fracaso. Empiezo a entender a los aficionados a los bonsais que directamente pasan de partir de cero en la formación de un bonsai, justo en el momento en que acabo de pasar las semillas de
Acer palmatum del congelador a la nevera para que se vayan descongelando y hacer la siembra en los próximos días. A ver si tengo más suerte.
Afortunadamente
Ficus retusa goza de muy buena salud o al menos eso aparenta, espero no llevarme una desagradable sorpresa, porque eso sí que me jodería bastante. En cualquier caso seguiré atento a
F. panda por si hubiera alguna manera de salvarle la vida.