21 mayo, 2006
Solo son especulaciones sobre la vida de este
Ficus retusa antes de llegar a mis manos. Posiblemente fue convertido en bonsai sin mucho cariño, un poco en plan industrial, conviviendo con otros
Ficus en algún invernadero en el que cada uno de los pasos, que todo arbol que va a convertirse en bonsai debe dar, eran aplicados sin cariño ni atención por parte de la persona responsable, de forma mecánica, como quién realiza una tarea montones de veces, y al final es capaz de hacerlo con los ojos cerrados y pensando en otra cosa. Quizá mientras lo hacía hablaban del último partido Madrid - Barça o qué se yo. El caso es que a dicha persona se le fue un poco la mano al doblar una de las ramas para darle forma y en la siguiente foto se puede observar la cicatriz que dejó la rotura:

Afortunadamente, todo quedó en un susto y la rama se pudo salvar y siguió creciendo vigorosa. Quién sabe, quiza la persona responsable de este maltrato pensó: qué más da, si seguramente acabará en manos de alguien que no sabrá cuidarlo y en tres meses el árbol habrá muerto (espero que no sea así). No es el único maltrato que he observado, ya los iré comentando