Pues en estas fechas tan entrañables en la que nos da por meter un arbol en casa para que muera decorado de la forma más hortera posible o por comprarlo ya muerto y así de una forma o de otra contribuir a la deforestación y desertificación de nuestros montes, mi marido me trajo a casa un bonito ejemplar de acebo (Ilex aquifolium), eso sí de vivero. Sería bonito intentar convertirlo en bonsai.