Diario y agenda de un Ficus retusa, un bosquecillo de Ulmus parvifolia, una Operculicarya dercaryu, una Serissa phoetida, y quiza algún día de un Acer palmatum.
Casi un mes después del alambrado de Ficus retusa, me he decidido a desalambrar. La cantidad de nuevas hojas es tal que urgía hacerlo cuanto antes. Los alambres de algunas de las ramas estaban casi ocultos entre el follaje. Es la primera vez que hago esto y puedo decir que es bastante más difícil y complicado de lo que puede parecer. He intentado hacerlo lo mejor que he podido y he tenido bastante cuidado pero aún así, en el proceso he roto algún que otro brote, hay una herida al girar el alambre y también unas cuantas magulladuras de la corteza. De esta primera experiencia desalambrando he aprendido lo siguiente:
Es fundamental desalambrar cuando el árbol todavia tiene pocas hojas.
Hay que hacerlo con mucho mucho cuidado.
Es aconsejable empezar a desalambrar por donde terminó el alambrado, es decir, por el extremo de la rama alambrada.
Hay que estar atentos al alambre y asegurarse de que no gire sobre la rama, eso puede producirle heridas en la rama, sobre todo si es una rama joven.
Si el alambre que estamos quitando es demasiado largo puede enredarse fácilmente en las hojas y brotes. Para evitar esos destrozos es aconsejable ir cortando el alambre.
Si el alambre gira, puede producir heridas asi que conviene sujetarlo con los dedos para evitar que esto ocurra.